martes 1 de abril de 2008

RUTA CORSARIA IV: TORRE CONDE


La Torre Conde Está situada en el Camino de la Huerta, a espaldas del Club Montemar. El proceso de degradación de esta torre comenzó a principios de los 80 cuando fue abandonada. En los 90 se produjo el expolio de toda la fachada de sillares y de los tejados, llegando incluso a horadar las fachadas de la torre para acelerar su desplome, quedando la fortificación en ruinas hasta 2006 que se procedió a su consolidación in extremis. Los arcos de medio punto de la bodega también fueron derribados pero no pudieron robarlos y en la actualidad se encuentran esparcidos por los restos de la casa. El baluarte consta de planta baja y tres pisos culminando en una terraza de nueva construcción Esta terraza tuvo una campana con la que se avisaba en caso de ataque de los piratas. Está construida a base de mampostería y sillares en las esquinas. En la planta baja se aprecian los restos de un posible aljibe interior. La torre, a la que se accede por una puerta situada por encima del talud, aún conserva su escalera helicoidal. En la actualidad está totalmente restaurada. Un proceso que ha permitido que el baluarte recupere su altura original. Por desgracia ha sido de nuevo dejada a su suerte con lo que los expolios y los ataques de los grafiteros y vándalos podrían cebarse de nuevo con ella
Fuente: www.torresdelahuerta.iespana.es

Atravesar el Camino del Ciprés simboliza introducirse en los caminos propios y autóctonos de la huerta para los que, aparentemente, no ha pasado el tiempo. Desde Torre Ciprés hasta Torre Conde el camino (camino del Ciprés) transcurre en paralelo a la urbanización El Ciprés, desde donde ya se puede contrastar la visión de la huerta con la inevitable civilización que se va fagocitando el campo. Sin embargo, todavía se conservan tres caminos (Camino del Ciprés, de la Huerta y de Benimagrell; cuatro, si contamos el Camí de la Creu de Pedra, que pertenece a Sant Joan) que simbolizan la resistencia alicantina (más que numantina) del paisaje de la Condomina.

Si os fijáis bien, a la izquierda de la imagen, ya hay unos valientes que están explorando la torre.

Pensábamos contar con la fabulosa compañía de nuestro compañero y amigo Don Ricardo, pero sus jubilosas ocupaciones le mantuvieron ocupado esa mañana (volveremos a verte), así que nos quedámos huérfanos de guía en TORRE CONDE, nuestra siguiente fortificación. Desde Torre Conde se puede ver perfectamente en lontananza las torres Boter y las Rejas, ambas en el camino de Benimagrell. La ruta que atraviesa el bosque de eucaliptos para desembocar en Las Rejas no tiene precio, pero esa mañana comenzaba a apretar el calor y el cansancio y las prisas horarias nos impidieron cruzar uno de los paisajes más espléndidos de toda la Condomina. Nos quedamos en Torre Conde.

Las palabras de Alfredo Campello sobre esta torre pueden hacernos pensar en una remodelación total de la misma, pero no es exactamente así. Don Ricardo me contó una vez que Torre Conde es propiedad de Enrique Ortiz, y que se encuentra en eterno proceso de restauración, con un buen principio y un pésimo final. Y ciertamente parece un quiero y no puedo con pintadas, arcos mínimamente recolocados, sillares abandonados y baldosas desperdigadas por el suelo, dándole al conjunto un aspecto ruinoso propio de la literatura gótica en el que pudiéramos contagiarnos de la belleza de la majestad caída, pero en ningún momento se trata de un B.I.C. (Bien de Interés Cultural) restaurado, y lo que es peor, la inexistente seguridad hace que con sólo con traspasar el perímetro vallado, el baluarte se encuentre desnudo ante el expolio.

Dejando atrás el estilo de la nostalgia, quería añadir que hace poco publicamos esta fotografía de 1947. La imagen se ha tomado desde Torre Conde, así que lo que vemos son Boter y Rejas al fondo. En breve tomaré una imagen desde el mismo lugar para que veáis cómo todavía son visibles en la actualidad.